Este Toyota Land Cruiser 2.8 D4D VX representa una opción robusta para quienes buscan un todoterreno versátil con capacidad real de tracción integral permanente. Su motor diésel de 2,8 litros desarrolla 177 CV y 420 Nm de par, ofreciendo respuesta controlada tanto en carretera como fuera de ella, con transmisión manual de seis marchas más reductora.
El habitáculo combina funcionalidad con comodidad. Los asientos delanteros cuentan con ajustes manuales en altura y profundidad, mientras que los traseros de banco partido permiten flexibilidad en la distribución del espacio interior. La capacidad de carga alcanza 390 litros con los asientos montados, ampliable a 720 litros al plegarlos. El volante multifunción de cuero y aleación facilita el acceso a controles de audio sin apartar las manos de la conducción.
En materia de seguridad, este vehículo integra airbags frontales y laterales, cinturones con pretensores en los asientos delanteros, control de estabilidad y tracción electrónica, además de cámara trasera. El sistema de frenos combina cuatro discos ventilados con ABS.
El equipamiento de confort incluye aire acondicionado bizona automático, elevalunas eléctricos delanteros, dirección asistida con endurecimiento progresivo, control de crucero y llave inteligente con arranque sin llave. El sistema de audio dispone de nueve altavoces, radio AM/FM, reproductor de CD y pantalla táctil a color.
Con etiqueta medioambiental C, este ejemplar mantiene acceso a zonas de circulación regulada. Su consumo medio se sitúa en 7,5 l/100 km en ciclo mixto, proporcionando autonomía de aproximadamente 1.160 km. Se encuentra en buen estado general, con mantenimiento al día.